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No es casualidad que te hayan empezado a salir anuncios de productos anti-piojos por todas partes. Con la llegada del inicio del curso escolar llega también la temporada de los temidos piojos. Aunque estos no tienen una época preferida para actuar -los hay todo el año-, con el inicio del curso, los niños y niñas empiezan a pasar un montón de horas juntos. Si bien es cierto que este problema no es exclusivo de la edad infantil y juvenil, sí que se trata del segmento de población que más lo sufre.

 ¿Qué son los piojos?

 Es un insecto que vive hospedado en el cabello del hombre y del cual se nutre. Se trata de parásitos chupadores que disponen de un aparato bucal adaptado para succionar la sangre, que le sirve de alimento. Paralelamente, inyecta su saliva en el mismo lugar de la picadura, provocando una reacción de hipersensibilidad dérmica, que se manifiesta con inflamación y picor.

 El piojo adulto es visible a simple vista, suele medir entre 1 y 3 mm de largo. Se pueden ver de colores variables, desde un gris blanquecino hasta un amarillo o rojo cuando están llenos de sangre. Su cuerpo se divide en tres partes y posee seis patas provistas de una especie de uñas articuladas adaptadas para adherirse fuertemente al pelo, donde deposita sus huevos o liendres.

 ¿Cómo se contagian?

A diferencia de lo que se cree, el piojo prefiere cabellos limpios y las zonas más cercanas a la nuca y las orejas, ya que estas áreas poseen una temperatura más elevada. No presenta preferencia en cuanto tipo, color y longitud del pelo.

La infestación de una persona a otra requiere contacto físico entre ellas y la presencia de un piojo adulto. Los piojos ni vuelan, ni saltan, pero sí son capaces de moverse muy rápido de cabeza a cabeza directamente o a través de peines, sombreros, gorros, bufandas, pañuelos o auriculares, etc., y se desplazan con mayor rapidez sobre cabello seco que sobre cabello húmedo.

¿Cómo se detectan?

Sin lugar a dudas, el síntoma más característico de tener piojos o estar engendrándolos es la sensación de picor constante en la zona afectada y rascado frecuente del cuero cabelludo. Ambos son los signos clínicos principales que permiten un rápido diagnóstico de la parasitosis.

¿Cómo y con qué se tratan?

El tratamiento para eliminar los piojos es siempre tópico y se basa generalmente en la combinación de diferentes técnicas, activos y formas galénicas para así dificultar la supervivencia del parásito y evitar su diseminación.

Las formulaciones más recurrentes han sido y siguen siendo los champús. Su eliminación debe realizarse mediante el lavado del cuero cabelludo, preferentemente también con poder pediculicida y, a ser posible, que incorpore un activo diferente al aplicado con la loción para aumentar la eficacia antiparasitaria.

Además, suele recomendarse una doble aplicación: una primera fase friccionando con mayor insistencia la zona de la nuca y detrás de las orejas y una segunda fase donde se dejará actuar el producto un tiempo mínimo de 10-15 minutos. Posteriormente se procederá al aclarado para eliminar totalmente el producto aplicado. En Farmacia Pedrola disponemos de distintos productos muy eficaces contra los temidos parásitos. ¡No dudes en visitarnos!