Aunque vivamos en un país con mucho sol, durante los meses de invierno muchas personas presentan niveles bajos de vitamina D, un nutriente esencial para la salud ósea, el sistema inmunitario y el bienestar general. En este post te contamos por qué es tan importante y cómo puedes mantener niveles adecuados durante los meses más fríos.

¿Por qué es importante la vitamina D?

La vitamina D es liposoluble y se considera, además de vitamina, una hormona que interviene en procesos clave del organismo:

  • Huesos y dientes fuertes: ayuda a la absorción de calcio y fósforo.

  • Sistema inmunitario activo: contribuye a mantener nuestras defensas.

  • Función muscular y bienestar general: favorece la energía y la vitalidad.

Fuentes de vitamina D

Existen varias formas de obtenerla:

  1. Exposición solar: aunque en invierno los días son más cortos, intenta tomar el sol al menos 15 minutos al día, siempre de manera segura.

  2. Alimentación: algunos alimentos son ricos en vitamina D:

    • Pescados grasos como el salmón, las sardinas o el atún.

    • Huevos y lácteos enteros.

    • Setas y alimentos enriquecidos con vitamina D.

  3. Suplementos: cuando la dieta o la exposición al sol no son suficientes, los suplementos de vitamina D pueden ser la mejor opción. Siempre es recomendable consultar a tu farmacéutico para elegir el adecuado.

¿Quién puede necesitar suplementación?

Algunas personas tienen más riesgo de déficit, especialmente durante el invierno:

  • Personas mayores.

  • Personas con poca exposición solar.

  • Mujeres embarazadas o en lactancia.

  • Personas con exceso de peso o ciertas patologías que afectan la absorción de nutrientes.

Cuida tus huesos, refuerza tus defensas y mantente activo durante todo el invierno!
Si tienes dudas sobre qué suplemento es el más adecuado para ti, pásate por nuestra farmacia y te asesoraremos de manera personalizada.